5th
Recuentos: Sonata XIV
Dos notas de música.
Matemáticas disfrazadas de acordes invaden mi mente y paralizan mi cerebro.
De pronto una fibra me atraviesa perforando y uniendo inclementemente mi corazón y mi cerebro.
Asustado no respiro. Mantengo los ojos cerrados y como un niño obediente espero instrucciones.
Demasiado tarde.
Los siguientes acordes musicales despedazan todos mis pensamientos dejándome desnudo a la inclemencia pura de los sentimientos sin lógica ni sentido.
Las notas continúan y con cada ascendiente esa fibra se va apretando uniendo de manera irrevocable esos 2 órganos que ya no me pertenecen.
Mente y corazón. Mente y alma, mente y sueños.
Mis ojos siguen cerrados y no se si respiro. Siento como una a una entran en mi cuerpo y se pierden por rincones incoherentes, haciéndome cosquillas a su paso. De pronto estoy invadido por ellas y esa fibra intrusa está tan tensa que siento que pronto va a reventar.
Ya no tengo miedo, sé que fueron mis manos, mis propios dedos los creadores de la condena que estoy cumpliendo. Nunca llegué a imaginar que fueran a regresar con tanta fuerza poseyéndome sin aviso, descubierto, desnudo, indefenso.
Mi cuerpo recuerda y mis manos comienzan a bailar al son de mi ejecutor. La cuerda sigue tensándoe y ahora entiendo que necesita romperse, de no ser así podría volverme loco.
En mi mente grabo con dolor las matemáticas precisas que formarán esas tijeras necesarias para librarme de mi propia sentencia. 14 notas más, y de pronto, me siento liberado.
-Elian






