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2 minutos de perdición en un mundo ajeno

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Jul
11th
Fri
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Oscuridad

cuento:

Hay oscuridades que la vista no puede percibir. Oscuridad en el tacto, en el olfato, ofuscaciones completas de los sentidos provocados por el miedo, ansia o terror. Momentos donde los sentidos no responden y se pierden en algún rincón profundo de la mente…

Sin embargo ahora no es el momento para pensar en eso.  Lentamente recorro las líneas de los 2 párrafos que me separan del conocimiento absoluto. En la segunda línea sin darme cuenta pierdo el sentido del oído mientras que mi piel se hace más sensible. Puedo sentir como mi corazón se acelera palabra con palabra. En la 3ª línea siento que comienzo a respirar en espasmos cortados y al final del primero párrafo me siento mareado. Antes de continuar con las 5 líneas que me separan del final decido voltear a mí alrededor. De repente el cuarto se siente muy chico y es entonces cuando me doy cuenta de que perdí por un momento el sentido del oído. Inmediatamente comienzo a escuchar ruido a mí alrededor, como si de pronto hubiera iniciado una película previo a un silencio absoluto, no me gusta. Al voltear hacia la ventana veo como la lluvia cubre el campo verde e intento grabar esa imagen como si fuera la última de toda mi existencia.

Lentamente giro mi cabeza hacia el teléfono, pero antes decido seguir leyendo. Me levanto en la penúltima línea, no necesito leer las últimas palabras para estar seguro de lo que está sucediendo. Agarro el teléfono con mi mano izquierda y cruzo la distancia que me separa hacia la puerta en menos de dos pasos. Al salir veo un mundo lleno de máquinas y comienzo a respirar más rápida y cortadamente. Veo la puerta de salida y sin gastar aire ni energías en darle explicaciones a las personas que me rodean me dirijo como puedo hacia ella. Levanto el teléfono con esfuerzo y mientras busco el número le pido al vigilante que le marque a Julian. Me alcanzo a dar cuenta de que no tiene la menor idea de lo que estoy diciendo y por un segundo me pregunto si llegué a articular las palabras o si solo existieron en mi mente.

Veo el nombre de Julian en la pantalla pero el teléfono tarda una eternidad en hacer conexión con su línea. Tambaleándome doy los últimos pasos que me separan de la última puerta y al llegar siento claramente el golpe fresco  de aire y lluvia matutina. En ese momento pude sentir como la sangre atravesaba más rápido de lo normal mi cuerpo. No tuve tiempo de pensar en nada, solo supe que tenía poco tiempo, muy poco tiempo y en ese instante el dolor se agudizó.  Fue entonces que percibí con claridad la oscuridad en mis sentidos por un instante (todos menos el de la vista). Justo antes de caer pude escuchar su voz medio dormida diciendo “bueno?”.

Oscuridad

- Elian

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