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2 minutos de perdición en un mundo ajeno

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Resolve

Hace poco escuché una frase que probablemente cambió mi vida:

“When there is a will there is a way”

Al escucharla me quedé sentado por un instante. Al principio fue una frase común y corriente como la mayoría de frases que escucha uno cada día. Sin embargo después de haberla olvidado (como suele suceder con casi todas las frases) un espacio en blanco entró a mi mente, y después de lo que tal vez habrán sido algunos segundos la frase regresó y me golpeó brutalmente sin avisarme.

Parpadée no se cuantas veces y estoy seguro que mis ojos deben de haberse abierto grandes, como lo hacen cuando de pronto me entero de algo de lo que no tenía idea. Mi dedo índice se posó sobre mis labios y por un instante el mundo que me rodeaba desapareció.

Solo la frase existió en mi mundo, su sonido y la ausencia de este fueron la composición de mi oxígeno, de cada átomo de existencia alrededor mío.

Voltée hacia mi pasado y la ví. La vi escondida entre los pretextos, la ví disfrazada de Halloween, de tristeza, de alegría, de ocio y de pereza. Al final me día cuenta que a donde quiera que volteara siempre ahí estaba…

When there is a will there is a way…

Regresé al presente y la vi como mi sombra. Me moví 2 pasos hacia la derecha pero seguía ahí. Intenté ir a un lugar con sombra pero aunque no la veía sabía que estaba ahí, justo en el lugar donde mis pies tocan el suelo.

Me volví a sentar en la acera de la calle. Por un momento no dije nada, intenté no pensar en nada, pero fue inútil.

Finalmente, por azares del destino decidí proyectar mi futuro, y como era de esperarse ahí estaba, pero no como un disfraz o como mi sombra, sino como una aliada.

Foto courtesy of: Nick Owens

-Elian

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